
Victoria y Olimpia desplegaron ganas y deseos en un partido intenso y disputado.
El empate a cero hace mucho más interesante el partido de vuelta, que a no dudarlo contará con un marco espectacular de aficionados.
Por supuesto que en esta clase de partidos los espacios se achican. Muchas veces, una jugada individual marca la diferencia. Ambos equipos cuentan con jugadores con talento para sobresalir con alternativas.
Esperamos que en Tegucigalpa afloren las mismas ganas y deseos; que los técnicos y virtuosos hagan lo propio para que observemos un juego digno de una final que se merece la noble afición catracha.
En la medida que entendamos que el fútbol es ante todo un espectáculo, en esa misma medida daremos lugar a un fútbol que siempre debe ser majestuoso.
SELIM B. CANAHUATI
Presidente
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